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Jan 112012
 

Moris Manes

Revista Niram Art Israel

por Dorel Schor

Hace algunos años, me había subscrito a la revista “Imaj”. Aunque el título sugiere el francés “image”, se trataba de una publicación médica, cuyo título estaba compuesto de las iniciales, en inglés, del Periódico de la Asociación de los Médicos Israelíes.  No cabe duda que los editores también se habían dado cuenta de la sonoridad del nombre, porque decidieron ilustrar cada portada con obras de artistas plásticos israelíes. Así lo conocí a Moris Manes.

 

En la portada de una edición de la revista, se reproducía uno de sus cuadros, el de un violinista.  El violinista de Manes era, sin duda, un gran virtuoso, porque, mirándolo, podías sentir la música de un concierto, su arco vibraba nerviosamente, su cuerpo casi se desprendía del soporte inerte para poblar tu imaginación. Pero el virtuoso era, por supuesto, el pintor quien había logrado, milagrosamente, captar el movimiento, haciendo de una obra bidimensional un espectáculo.

 

Me propuse, entonces, conocer más a fondo la creación de Manes. Se trata de un pintor consagrado, con éxitos notables. Su biografía carece de “eventos” especiales, su camino en el arte es él de un hombre serio, consciente del valor de sus trabajos y quien no busca, a toda costa, lo comercial. El artista parece no tener ninguna prisa. Sin embargo, apenas llegado a Israel después de haberse licenciado por la Academia de Bellas Artes de Bucarest, se impuso a través de sus trabajos de pintura, escultura y cerámica, fue profesor y conferenciante de artes plásticas en los liceos de Israel, y uno de los fundadores de la galería de arte de Herzilia.

Moris Manes
Quien se ha familiarizado un  poco con el estilo proprio de Manes, podrá reconocer sus trabajos fácilmente. Hay algo único en sus composiciones, dominadas, en primer lugar, como ya lo afirmamos antes, por una energía desbordante, colores impetuosos, con una perspectiva dirigida por sus propias reglas. Los colores son cálidos, llenos de fuerza pero familiares. Las líneas son enérgicas, seductoras pero intimas. La opinión de la crítica está justificada en lo que concierne el hecho de que todos estos elementos dejan que el pintor transmitiera al público una fuerza especial, su mensaje único, su experiencia de vida, la belleza en la que se subliman las ideas, su personalidad fuerte, su concepción sobre la existencia. Todo esto irrumpe de forma volcánica, conquistando espacios virtuales y territorios temporales.
Moris Manes tuvo innúmeras explosiones individuales y colectivas, tanto en Israel como en otros países. Sus obras se encuentran en galerías prestigiadas, en colecciones particulares de los amantes de la belleza. Su más reciente exposición, en la Casa de los Artistas de su ciudad, viene a confirmar el arte en permanente revelación de un incansable artista plástico.