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Jan 162012
 

Tristan Tzara

Revista Niram Art

Diego Vadillo López, un escritor genial que alcanza la literaria lucidez desde un maravillador absurdo

Por Amanda Juárez

Tras mucho insistirle, tirando de «armas de mujer», por un lado; haciendo valer los años de entrañable y cómplice amistad, por otro, y tras un previo compromiso por mi parte de devorverle el manuscrito en papel una vez leído sin hacer copia alguna del mismo, por fin Diego Vadillo me facilitó su novela inédita premiada «De compras en Tzara», una obra muy en la línea de sus anteriores novelas «Voz arrojada al vacío» y «Utopía y Astigmatismo».
El tono, la imaginación, el malabarismo léxico-semántico… seguían transitando por los mismos senderos, si bien yendo más allá en lo que se refiere a «oficio de narrador».
Diego no es un narrador al uso, de hecho hay quien ha llegado a decir que sus prosas de ficción no entran en el cauce y los parámetros de la novela «canónica». Sea como fuere, sus heterodoxos textos (¿novelísticos?) son esperados por quienes hemos seguido sus primeras obras «como agua de mayo». Son novelas las suyas ágiles, de un humorismo finísimo, incluso en lo procaz.

Quien guste del humor absurdo con un fondo de denuncia sabiamente sugerida quedará prendado.

Mi honestidad periodística me hubiera impedido escribir este texto si no pensara de veras lo que aquí dejo dicho. Y es que más amistoso sería acallar una obra que no mereciera los encomios que ésta que aquí citamos.

El pasado día diecisiete de diciembre, el manuscrito de «De compras en Tzara» fue premiado por la editorial Niram Art. Yo acudí a la ceremonia aunque no me pude quedar hasta el final, perdiéndome la intervención de Diego, pero sí puedo decir que éste estaba elegantísimo y pude, al menos, saludarlo cariñosamente.
Ahora sólo me queda esperar a la publicación de «De compras en Tzara» para releerlo en el más maravilloso formato que se ha conocido: el libro.
Enhorabuena, una vez más, Diego.


 

Foto 1: Tristan Tzara

Foto 2: Diego Vadillo López