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May 232011
 

por Diego Vadillo López

Revista Niram Art Nº 3-4/2011

Si hay un intérprete que nos pueda sugerir a priori frivolidad, ese es Julio Iglesias, pero, a su vez, ha sido este quien nos ha ofrecido también  una de las piezas musicales de mayor calado y profundidad, y todo desde la sencillez. En las siguientes líneas trataremos de desentrañar una hipótesis que pareciera asida a lo paradójico. Resulta cercana en algunos aspectos ‘La vida sigue igual’ a las famosas Coplas de Jorge Manrique, por abordar la canción de Julio Iglesias universales   como el tempus fugit y la reversibilidad de todo exceptuando la muerte, que, por otra parte, acaba con todas las vanidades mundanas.

También alude Julio a la otredad: esas personas que verdaderamente merecen la pena, visto el   periplo con cierta perspectiva para poder incluir éxitos y fracasos (con objeto de cotejar, claro está). Enarbola un guiño de fraternidad pero, a la vez, emplaza a ser selectivo, sobre todo cuando las vacas son gordas.

Desconozco si alguna vez alguien preguntó a Julio Iglesias si su canción es, de algún modo, tributaria de Manrique, pero, en cualquier caso, se da un giro estético a los ríos manriqueños, dado que un río sin cauce refleja muy bien lo que quiere referir si retiramos la capa metafórica, así como los ríos sin mar.

A partir de lo palmario; de las evidencias, incluso biológicas, más terribles, apunta nuestro célebre cantante una serie de duplicidades antagónicas  entre sí aparejadas a todo trayecto vital: nacimiento-muerte, risa-llanto, guerra-paz, etc., que en definitiva constituyen la vida, con sus anversos y reversos.

Pero no conforme Julio con revisar artísticamente ciertas certidumbres  consustanciales a la vida humana, incluye un mensaje de fondo. En esa terrible  radicalidad que es la avocación humana al fenecimiento, sugiere la importancia de la obra: ‘Las obras quedan, las gentes se van’, que entroncaría con la vida de la  fama (tan manriqueña también).

El término obra adquiere en la canción que nos ocupa un amplio espectro de   materializaciones. De hecho, tampoco está mal contemplar una vida, con sus  venturas y desventuras, como una obra cual las artísticas, que, por cierto, brotan a su vez de vidas concretas.

Julio Iglesias ha sido un río revuelto, de esos que, según el refranero, otorgan ganancias a los múltiples y aviesos   pescadores de lo que sea que habitan hoy (y siempre, ay) el espacio común, pero nunca un Julio Iglesias tan hondo ylúcido como en ‘La vida sigue igual’.

LA VIDA SIGUE IGUAL , Julio Iglesias

Unos que nacen,
otros morirán;
unos que ríen,
otros llorarán.
Aguas sin cauce, ríos sin mar,
penas y glorias,
guerras y paz.
Siempre hay por qué vivir,
por qué luchar.
Siempre hay por quién sufrir y a quien amar.
Al final las obras quedan,
las gentes se van.
Otros que vienen las continuarán…
¡La vida sigue igual!
Pocos amigos que son de verdad;
cuántos te alagan si triunfando estás;
y si fracasas, bien comprenderás:
los buenos quedan, los demás se van.
Siempre haypor qué vivir,por qué luchar.
Siempre haypor quién sufriry a quien amar.
Al final las obras quedan, las gentes se van.
Otros que vienen las continuarán…
¡La vida sigue igual!
Al final las obras quedan, las gentes se van.
Otros que vienen las continuarán…
¡La vida sigue igual!