web analytics
Jan 222011
 

TöLGYI, PINTURA DE CARáCTER, Revista Madrid en Marco


por Héctor Martínez Sanz


En este fin de semana se presentó la exposición de Dan Tölgyi “Retratos con carácter” en la Galería Nicole Blanco junto a Galería Artejescal y la Revista de Arte y Ensayo Madrid en Marco. Diferentes técnicas servían para que el público se sintiese de inmediato interpelado por los rostros que, desde las pinturas, le seguían en todos y cada uno de sus movimientos. Precisamente, la temática escogida es una cumbre dentro de la pintura.   Pintar un retrato es tarea complicada. En un verdadero retrato no sirve presentar el exterior o la mera superficie, sino que exige expresar cómo es el retratado, es decir, sacar del color, de la pincelada y del soporte el carácter, la forma de ser, una emoción del modelo. Como decía Edward Burne-Jones: “la única expresión que se puede permitir en la gran retratística es la expresión del carácter y la cualidad moral, no algo efímero, sometido al tiempo, accidental”. De alguna manera, se trata de robarle el alma al retratado para imprimirlo sobre la tela en un gesto, en una postura, en una mirada. Los rostros ancianos miran con su sabiduría y experiencia, incluso con la sonrisa burlona de quien ya sabe qué hemos venido a hacer aquí; los rostros jóvenes trasladan alegría, belleza, pureza, desafío, esperanza e inseguridad.

En sus retratos, Dan Tölgyi asume los postulados cromáticos del impresionismo, alejándose del claro-oscuro y echando mano del predominio absoluto del color sobre la línea. Al fin y al cabo, no existen líneas en el rostro humano, sino sólo como abstracción mental. Muy al contrario, los rostros se presentan en color y cada uno en su singular asimetría. Ningún rostro se manifiesta en equilibrio simétrico, ni la nariz puede funcionar como eje de dicha simetría. Consigue, de esta forma, que el rostro surja ante nosotros con mayor naturalidad e incluso mayor textura.   La pincelada suelta, larga y expresiva, de la que en ocasiones percibimos su densa huella, persigue la expresividad de la cara. Es una pincelada más emocional, sentida en cada trazo de un rostro que ha de provocar una sensación nítida en el espectador. En este sentido, Tölgyi pisa las fronteras con el expresionismo, aunque, sobre todo, se sitúa a las puertas de la Escuela de Londres y de artistas como Lucian Freud. Observamos, por ejemplo, los contrastes que se suceden de obra en obra entre fríos y cálidos, hasta incluso tener obras en azules –que pueden traer a las mientes, aunque más mundanamente, a Gainsborough- al lado de pinturas basadas en tonalidades rojas.

Un retrato se puede presentar de diversas formas. En muchas ocasiones es la habilidad del artista elegir la abertura de la pintura respecto del espectador. Tölgyi emplea, singularmente la figura en perfil a 3/4, más convencional, aunque también se introduce en el retrato más arriesgado, el frontal al espectador, donde las proporciones y perspectivas pueden fácilmente romperse, al mismo tiempo que los ojos ganan en intensidad cristalina, embrujo y poder.

Del óleo y acrílico sobre tela o cartón, pasando por el papel arrugado, que se convierte en elemento exterior al marco y representa las arrugas mismas del rostro de una mujer anciana, Tölgyi demuestra poseer dotes, iniciativa y personalidad pictórica en estilo y técnica, con una libertad y una precisión tan acertadas como poco convencionales, que le convierten en artista único e irrepetible.


MÁS INFORMACIÓN: Dan Ioan Tölgyi – Artist/Graphic Designer Madrid Spain