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Feb 212010
 

Nota del editor Horia Barna:

Para la cultura y la civilización del siglo XX, la importancia de los cinco retratados en este libro (Constantin Brancusi, Emil Cioran, Eugen Ionesco, Tristan Tzara, Mircea Eliade) casi podría valer por la del Único plasmado en el Pentateuco. No es ninguna blasfemia o un gratuito juego de palabras, es una tentativa de acercarlos (repito: acercarlos) a la perfección, al camino de Creación y Re-Creación que ellos mismos han profesado durante el  siglo pasado.
Todos ellos se lanzaron de un modo u otro a la necesaria reconquista de la más alta tradición, señalando la invalidación de la misma por las desgracias que trajo la modernidad de la civilización     occidental, ya indefinida, contradictoria y moribunda, como efectos secundarios y daños colaterales en su afán de afirmar al hombre como “ombligo del mundo”… Intentaban explicarnos la humanidad agonizante, la pérdida casi inevitable de sus pilares y sus  valores, pero también las vías para reencontrarlas, los desperfectos de manifestación general encaminados al absurdo, su dolencia y su anhelo (inconscientes ambos) de perder y de volver a encontrar los orígenes, lo sagrado y lo puro que antaño lograban situar al hombre en su sitio natural y armonioso dentro del universo.
La mirada fresca y española de Héctor Martínez Sanz, autor intrépido de “Pentágono”, sobreestos cinco grandes del siglo XX, representa algo más que un grano de arena; era tan necesaria como lo es cada grano de trigo que se siembra junto con otros mil millones, otra y otra vez, concienzudamente con la esperanza de llegar a nutrirnos. Es uno de tantos caminos que, en esta etapa, algunos rumanos y españoles acaso algo raros, vuelven a emprender en beneficio de todos. Nunca llegaremos a ser más de lo que somos, claro, pero con cortos pasos nos enriqueceremos.[wp-cumulus]