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May 302009
 

Teatro de Hemoficción surge en el año 2000 con la puesta en escena de la obra Déjame que te mate para ver si te extraño, de Juan Trigos en la Ciudad de México. Surge, por un lado de reconocer nuestra fragilidad humana ante el poder del fenómeno teatral y por el otro de la necesidad de dar continuidad a esta nueva visión del teatro buscando adentrarnos cada vez más en ese mundo mágico para seguirnos descubriendo.

Buscamos desempolvar, quitar velos, deshacer formas y profundizar en el drama familiar. Desentrañar allí en donde todo está bien. Quebrantarlo todo por necesidad de descubrir. La familia, la religión, la moral, la patria, el gobierno, la nación, la escuela, la academia, la institución, la educación, el esnobismo cultural el control, el afecto, el amor la pareja, los padres, los hijos, los hermanos, los amigos.

La intención de trabajar la obra de Juan Trigos obedece a su enorme riqueza, a su magistral forma de acercarnos a nuestra esencia y a que en pocas palabras, crea una poderosa nueva dramaturgia que nos religa con el arte del teatro como mágico transformador de conciencias y nos conduce a asumir esa responsabilidad.

En palabras del creador de esta corriente, Juan Trigos: el teatro de Hemoficción busca identidad mediante la imbricación de drama y comedia: lo que mueve a risa es llanto ahíto de júbilo para los protagonistas y viceversa, cuando los actores ríen el público se vuelca en lágrimas cargadas de deseos festivos. La Hemoficción busca hacer arte que augure la individuación, proceso que se alarga durante infinidad de momentos sujetos como mariposas por el alfiler que punza y provoca la depuración del alma. Camino que conduce a un lugar interno y definido, mi sitio, territorio perfecto donde crece la flor de oro. El propio espacio del creador y del espectador, tan extraño como el ser mismo. La Hemoficción apunta hacia la salida del manicomio cotidiano. Riendo a carcajadas permito que caigan las hojas secas de los moldes aprendidos. Llorando con verdadera amargura aceito la maquinaria espiritual. Esta corriente desborda el rango de lo convencional para adentrarse en situaciones extremas. Rebusca en el pasado la conciencia que impone en el presente impunidad y otros vicios. Ataca el borreguismo criminal. Contradice los valores obligados por una inquisición interna. El camino hacia la lucidez inalcanzable da sentido al drama de Hemoficción, que busca la conciencia pero siempre se topa con la inconsciencia.