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Sep 082008
 


por Prof. Dra. Begoña Fernández Cabaleiro

Asociación Española de los Críticos de Arte

Miembro AICA (Asociación Internacional de Críticos de Arte)

Publicado en VIGOMETROPOLITANO

A través de trece obras se recorre el proceso desde el que la inquietud inicial de Brancusi duerme aún en su mente, hasta su total expresión artística primero y científica años más tarde, cuando la comunidad cultural reconoce la teoría formulada por Einstein como una ley.

En el desarrollo de este proceso Niram crea un lenguaje propio, de símbolos y de color, que dan la llave para la “lectura” de su obra.

Antes del principio del mundo. La musa duerme aún. Brancusi está preocupado por llegar al origen. El espacio ovoide original tiene un cuerpo pero todavía no una cabeza. La figura femenina aún no está construida. La física está por rehacer (Musa durmiente).

Es muy notable la presencia de lo femenino en todo el conjunto de la obra. La física es una figura de mujer. Evoluciona en el rostro de una mujer. “La mujer es más práctica. Se asemeja más a la ciencia”.

Cada obra está realizada sobre lienzo pero cada lienzo está rodeado por tejidos procedentes del trabajo arduo, minucioso y cuidado, ancestral en algunos casos, de mujeres rumanas del mundo rural. El trabajo abstracto y general se une inevitablemente con la tarea concreta y minuciosa. La figura femenina, con la mujer rumana de trabajo duro y oculto. El físico universal con el artista rumano universal. Rumanía, con el mundo hebreo en símbolos tan claros como el propio Einstein o la mano ejecutora de un artista que muestra la Estrella de David en su anillo (Brancusi E=mc2).

En este mundo de ideas expresadas con el orden de un lenguaje bien definido desde el principio, también juega la herramienta del color. Luz cálida y terrena. Genio muestra la riqueza lírica que se puede alcanzar experimentando con el color, en toda una gama de degradados y chorreos. Y, presentes, los dos genios, Brancusi y las coordenadas del “taller de trabajo” de Einstein. Porque Einstein tenía como taller un simple cuaderno sobre el que cruzaba dos líneas coordenadas.

El diálogo entre estos elementos es hilo conductor del conjunto. Brancusi y Einstein trabajan sobre ese cuerpo de mujer, la física, con el rostro cubierto. En dos lugares distintos, sin verse, sin conocerse ni comunicarse, trabajan en el mismo tema. Miss Pogany los contempla. La cultura, ávida de escribir sobre ellos, también (Ley de la relatividad).

Comienzo del mundo une los rostros descubiertos de Brancusi y Einstein. El soporte físico creado por Brancusi para el óvalo que es origen del mundo, contiene la fórmula de Einstein. Y el espacio esférico sostiene al huevo cósmico.  Los tejidos más antiguos y de combinación geométrica más rica completan esta escena. La metáfora femenina, el trabajo más arduo, el resultado más rico. Brancusi E=mc2 II, presenta de nuevo el rostro de Einstein y de nuevo se entrelaza con los tejidos más elaborados y antiguos del trabajo rumano femenino. La física se enlaza con los genios. El tapiz alarga sus líneas entre el rostro de Einstein, el taller de Brancusi y el de Niram.

El lirismo es mayor en Brancusi E=mc2 I. El fruto del tapiz es alegoría de La puerta del Beso. La fórmula de Einstein sobre el dosel. El taller de Brancusi. La lírica del tiempo en el reloj de arena semejante a La columna infinita. El desordenado taller de Niram, lírica de la ardua creación artística. Su mano realiza el retrato que representa a 1980, año en que la comunidad científica acepta que esa ecuación es el origen de la vida. Las dos semblanzas del artista aparecen entre La puerta del Beso y entre los tapices más elaborados y antiguos de los realizados por las mujeres rumanas, en Brancusi E=mc2 II. Lo femenino alcanza ahí su plenitud. Se entrelaza perfectamente y en ordenada continuidad de líneas dibujadas, con el rostro de Einstein y La columna infinita de Brancusi. Ahora, en el taller de Niram no hay desorden sino un ejemplar de Niram Art porque, cuando la obra está acabada, aparece su crítica, su análisis. La edición literaria. Lo lírico de la creación ha dado paso al orden del resultado. (Pero Niram, hebreo como Einstein, artista rumano como Brancusi, ¿Por qué se introduce?, ¿se equipara en un arranque de inmodestia? o ¿es como un simple y duro trabajador entre las teorías de ambos?).

Entre Holograma y Cosmos también cabe la posibilidad de hacer un análisis paralelo. Cosmos. De nuevo las coordenadas que definen el taller de Einstein. El ovoide que es origen del mundo brancusiano, al fotografiarlo, recoge la imagen que se refleja en él y que, en realidad, es metáfora de su contenido intelectual. Albert Einstein recibe la fórmula del origen -las Tablas de la Ley- de la mano divina que se la desvela. La elipse que sirve de soporte no está aún delimitada, perfilada. No se puede decir más con menos colores. El fondo negro del universo aún oscuro y la materia drapeada flotando. Holograma. El iris esférico contiene en la pupila el ovoide original sostenido por la elipse del universo. Su soporte es la ecuación einsteiniana. Como un rayo láser que permita mirar en un solo punto el conjunto de la pieza, también el artista, en palabras del poeta

Siempre es todo ojos.

No te quita ojos.

Se come las palabras con los ojos.

Él, el siete ojos.

Es el cien mil ojos en dos ojos.

El gran mirón

Como un botón marrón.

Y otro botón.

El ojo de la cerradura

Por el que se ve la pintura[1].

Es quizás por eso por lo que Brancusi no mostró nada nuevo. Mostró de una forma nueva.

[1] ALBERTI, Rafael: Picasso, el rayo que no cesa. Barcelona, Ed. Polígrafa, 1975.